
Aprender a cortar y confeccionar una prenda puede ser el primer paso hacia un emprendimiento, una fuente de ingresos y un nuevo comienzo. Esa es la experiencia que viven 240 mujeres de Quito, Guayaquil, Manta y Machala, quienes culminan su formación como parte del programa Mujeres Confeccionistas, una iniciativa social impulsada por Deprati, con el apoyo de la Fundación Acción Solidaria.
Cada ciudad cuenta con una promoción de 60 graduadas. En Quito, la ceremonia se realizó el 4 de septiembre en el auditorio de la Academia de Guerra, mientras que en Guayaquil tuvo lugar el 8 de septiembre en el auditorio de la Fundación Acción Solidaria. A estas se suman las de Manta y Machala donde completan este nuevo ciclo de formación, que amplía las oportunidades de desarrollo económico para mujeres en situación de vulnerabilidad.
Desde 2014, Mujeres Confeccionistas brinda capacitación gratuita en corte y confección, además de herramientas de desarrollo humano, habilidades blandas y gestión empresarial. Las participantes cumplen 520 horas de formación técnica y práctica, con el propósito de que los conocimientos adquiridos puedan aplicarse en la creación de prendas, la generación de ingresos y el desarrollo de negocios propios.
Para Deprati, el alcance del programa evidencia que una capacitación puede producir cambios que van más allá de las aulas. Con esta nueva promoción, cerca de 1.940 mujeres habrán sido capacitadas desde el inicio de la iniciativa, con un impacto indirecto estimado en más de 5.000 personas. Además, aproximadamente el 85 % de las graduadas desarrolla emprendimientos individuales, el 10 % participa en talleres asociativos y el 5 % se incorpora a un trabajo dependiente.
“Es importante poder brindar estas herramientas para que estas mujeres, muchas de ellas cabezas de hogar, puedan emprender y seguir siendo el sostén de sus familias, siendo al mismo tiempo un ente productivo para la sociedad, así como reforzar sus capacidades y autoestima”, menciona Fundación Acción Solidaria.
Una de las historias que refleja este impacto es la de Sobeida Annabel Holguín, graduada de Manta. Antes de ingresar al programa contaba con conocimientos básicos de costura y realizaba principalmente arreglos de prendas. Después de completar su formación, abrió un pequeño taller y un negocio de venta de prendas en la Bahía de Tarqui. Hoy confecciona blusas, pantalones, shorts y otras prendas femeninas junto a una colega. En los meses de mayor demanda, llega a contratar hasta cuatro mujeres más para atender los pedidos.
El proceso no termina con la graduación. Desde 2020, las exalumnas cuentan con un espacio para mantenerse vinculadas a procesos de creación, producción y comercialización, fortaleciendo sus conocimientos técnicos y comerciales. De esta manera, el programa acompaña a las participantes en el tránsito entre el aprendizaje y la construcción de una actividad productiva sostenible.
Con cada nueva promoción, Deprati y Fundación Acción Solidaria reafirman su compromiso con el fortalecimiento de capacidades, el emprendimiento y la autonomía económica de mujeres que buscan nuevas alternativas para ellas y sus familias. Al mismo tiempo, el programa mantiene abierta la invitación para las mujeres interesadas en formar parte del nuevo grupo de capacitación.


